Lo que el mar no olvida.

Publicado el 21 de abril de 2026, 16:11

El ferry llegó con retraso. Como siempre en invierno. El viento de Pantelleria en enero no pide permiso — entra por las grietas de las casas bajas, mueve las barcas en el puerto como si fueran juguetes, borra los pensamientos superficiales. Solo quedan los que tienen raíz.Lo encontré en el muelle. Un hombre viejo, con las manos del color de la madera mojada, remendando una red con la paciencia de quien ya no tiene prisa hacia ningún lado. Me senté cerca, sin preguntar. A veces la compañía no necesita presentación.Pasó un rato largo antes de que alguno de los dos hablara.